

VUELVEN LOS FOTORADARES: Implementación de cámaras para la Ley CATI
La Ley CATI en Chile marca un cambio profundo en la forma de fiscalizar el tránsito, pasando desde controles puntuales en calle a un sistema automatizado y permanente, con el foco puesto en salvar vidas y reducir daños materiales en los vehículos. Para el mundo automotriz y del detailing, su impacto se ve tanto en el bolsillo (multas y siniestros) como en la cultura de conducción responsable que influye directamente en el estado estético y estructural de los autos.
Inicio y contexto de la Ley CATI
La Ley CATI (Ley 21.549) fue publicada en 2023 y crea el Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones, un sistema nacional para gestionar infracciones de tránsito mediante tecnologías como cámaras y radares. Surge como respuesta al alto número de fallecidos y lesionados en siniestros viales en Chile, donde el exceso de velocidad y el incumplimiento de normas básicas (como respetar semáforos) son causas recurrentes.
El proyecto se venía discutiendo desde años antes, tomado como referencia sistemas utilizados en países con buenos resultados en seguridad vial, como España y Francia. La CONASET (Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito) y el Ministerio de Transportes lideran la argumentación técnica, destacando que la automatización permite fiscalizar de forma más constante y sin depender solo de la presencia física de Carabineros.
Implementación del sistema CATI
La implementación se estructura en varias etapas: habilitación de la institucionalidad, instalación de equipos y puesta en marcha gradual en las zonas de mayor riesgo. Primero se crea una División de Fiscalización del Transporte y Tratamiento Automatizado de Infracciones, dependiente de la Subsecretaría de Transportes, encargada de administrar el sistema, validar infracciones y coordinar con municipalidades y otros organismos.
Luego se instalan dispositivos de control (cámaras, cinemómetros y sensores) en puntos críticos definidos a partir de estudios de siniestralidad, priorizando lugares donde la velocidad y el incumplimiento de señales han generado mayor cantidad de accidentes. Estos equipos deben estar debidamente señalizados y sus ubicaciones publicadas, de modo que los conductores conozcan dónde hay fiscalización y ajusten su conducta antes de cometer la infracción.
Cuando el sistema detecta una infracción, genera un registro visual o audiovisual del vehículo, el cual se valida administrativamente y luego se asocia a la patente y al propietario según los registros del Registro Civil. La notificación se envía por los canales establecidos (carta certificada o medios electrónicos), manteniendo un respaldo del registro para eventuales descargos.
Sanciones y tipos de infracciones
La Ley CATI no inventa nuevas faltas, sino que automatiza la fiscalización de infracciones ya definidas en la Ley de Tránsito, enfocándose en aquellas con mayor impacto en la seguridad vial. Entre las principales conductas que serán controladas se encuentran:bcn+1
- Exceso de velocidad en zonas urbanas e interurbanas, infracción que puede clasificarse como grave o gravísima según el exceso sobre el límite permitido.
- Pasar con luz roja o no respetar señales de “Pare” en intersecciones, lo que se asocia fuertemente a choques frontales y laterales de alta energía.
- Ocupación indebida de pistas exclusivas para transporte público, que altera la circulación y aumenta el riesgo en zonas de alta demanda peatonal.
- Ingreso a zonas con restricción vehicular, por ejemplo, por motivos ambientales o de congestión.
Las sanciones se expresan en multas en Unidades Tributarias Mensuales (UTM), cuyo valor varía según la gravedad de la infracción y la reincidencia. Además del pago de la multa, algunas infracciones conllevan la anotación en el Registro de Conductores y pueden derivar en suspensión de licencia si se suman varias faltas graves o gravísimas.
Desde la perspectiva del propietario de un vehículo, especialmente si lo usa para trabajo (reparto, transporte, flota empresarial), una cadena de multas puede representar un costo importante anual y un riesgo reputacional si se acumulan registros negativos. Para el sector automotriz, incluido el detailing, esto aumenta el interés por programas de educación y campañas de conducción responsable asociadas a servicios de mantención y estética.
Beneficios en seguridad vial y para el automovilista
El objetivo principal de la Ley CATI es reducir fallecidos y lesionados graves por siniestros de tránsito, especialmente aquellos asociados a exceso de velocidad. Experiencias internacionales muestran que, cuando la fiscalización automatizada es constante y predecible, los conductores modifican su comportamiento, disminuyen su velocidad y mejoran el respeto por las normas, con caídas significativas en la tasa de accidentes y muertes.conaset+2
Para el automovilista individual, los beneficios se reflejan en:
- Menor probabilidad de verse involucrado en choques o atropellos, lo que protege la integridad física de personas y mascotas, y también reduce daños estructurales costosos en el vehículo.
- Menos frenazos bruscos y maniobras agresivas, lo que disminuye desgaste prematuro de neumáticos, frenos, suspensión y elementos de la carrocería.
- Ahorro indirecto al evitar multas recurrentes y gastos asociados a reparación estética y mecánica tras siniestros.
A nivel de ciudad, se busca construir una cultura de convivencia vial donde autos, motos, bicicletas y peatones compartan el espacio con reglas claras y efectivamente cumplidas, lo que reduce la sensación de impunidad en la vía.
*Foto: prevencionintegral.com